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“Es inevitable que se filtren cuestiones de la personalidad en la actuación y en la creación del personaje”

“La puerta de atrás” dialogó con el actor Francisco Rullo, que explica lo que significa el teatro en su vida, y cuenta desde sus primeros pasos hasta su presente, y evocando a Gustavo Cerati afirma: “nací para esto”.


“El escenario hay que respetarlo. Podes tener mil y un problemas, pero cuando salís al escenario, se acaban los problemas”. El autor de esta frase es Francisco Rullo, “Pacha”, para los amigos y conocidos. El actor, oriundo de Banfield, entrevistado por “La puerta de atrás”, repasó sus orígenes, sus primeros pasos sobre el escenario, su actualidad y da su mirada, sobre la que dice ser su pasión, su trabajo, y en definitiva su vida: el teatro.

“Hace dos años los agarré a mis viejos y les dije: tengo una guita guardada, ¿ustedes me bancan en mi idea de dedicarme de lleno a la actuación?. Sí, me dijeron los dos. Listo ya está. Desde, ese momento dije vamos con todo, vamos para adelante, con todos los miedos habidos y por haber”, cuenta el actor y productor.

Y agregó: “Hasta ese momento había ido a cuatro casting en toda mi vida, de publicidad mayormente. Me senté un día en la computadora, busqué todos los grupos que había, todas las opciones para ver casting y entré a ver posibilidades”.

P- ¿En qué momento y en qué circunstancias empezaste a actuar?

R- Creo que desde que nací… yo arranqué desde chiquito, pero a sentir la pasión por el teatro comencé ya una vez con la edad más avanzada, siendo chico igual. . Comencé a los 4 años. En el primer colegio en el que estuve hacíamos actos, pero actos copados, fui puma en “Blancanieves y los siete enanitos” (risas…). Ahí actúe pero sin noción real. Noción real, tuve ya en mi segundo colegio que teníamos taller de teatro de forma extracurricular, y empecé a ir a las clases de teatro y me encantó. Siempre me gustó. El teatro me encantó desde el momento cero. Tendría 9, 10 años y me maravillé. Después a los 14, hice un taller para adolescentes, y abandoné porque en el secundario me iba extremadamente mal, tuve que dejar, y dejé mucho tiempo, y a los 19 me decidí a estudiar, y empecé en la Escuela Municipal de Arte. Yo no tenía la intención de volver a estudiar teatro, y un sábado a la mañana en mi trabajo viendo un canal de televisión veo una nota a Martín Bossi, que contaba en su experiencia propia las cosas que le fueron llevando a ser lo que es hoy, y yo me veía reflejado en un montón de esas anécdotas. Cuándo Martín contaba que imitaba a los profesores del colegio, yo también imitaba a mis profesores. Cuando empecé a estudiar, aprendí mucho, yo era una persona, y lo sigo siendo a veces, muy de volar, y a veces me tiento.

Mi pasión por el teatro, arranca desde los 4 y sigue y va a seguir toda la vida. Para mí es una forma de vida, es mi laburo, que no lo siento un laburo.
Detesto al tipo que cuándo le preguntas porque estudia teatro te dice “porque me lo mandó el psicólogo”. El psicólogo, que te mande al psiquiatra. El teatro es otra cosa. Para cansarte del teatro tenes que buscar todas las posibilidades habidas y por haber. Yo no pretendo ser famoso. Si sos famoso, a veces, te crees superior al resto, y la verdad que no sos superior al resto. Vas al baño igual que cualquiera, te enfermas igual que cualquiera, si tenes hijos los tenes que llevar al colegio. Uno es actor para la gente. Si tenes un solo espectador tenes que meterle la misma pasión que a una sala llena.

P- ¿Tenes algún referente?
R- A nivel artístico, a Sandro. Lo tengo ahí arriba. Tengo una rosa tatuada con la firma en un gemelo. La pasión por Roberto y el teatro aparecieron casi de la mano, a la misma edad. Me enamoré de “Guitarras al viento” en su momento, y mi papá tenía un cassette en el auto y le pedía que me ponga el tema todo el tiempo y me maravilló. Las fechas del 19 de Agosto (fecha del nacimiento) como la del 4 de Enero (deceso) no son un día más para mí. Yo sentí que cuando se murió se moría una parte mía y con mis abuelos lo mismo. El día que falleció sentí que se fue parte de mi familia, ¡y no llegué a conocerlo!, no lo pude ver nunca en el teatro, cuándo el dejó de cantar era chico.
Yendo al plano actoral, me gusta mucho Edward Norton, me gusta mucho su trabajo. Y de acá, aunque digan que siempre hace lo mismo, para mí Francella es uno de los grandes actores, Rodrigo De La Serna también me gusta, pero con “El secreto de sus ojos” se ve un gran quiebre en Guillermo (Francella), en su carrera, y en la forma en la que lo ven todos. Primero lo demostró con “Rudo y Cursi”, es un gran actor.
Hoy, lamentablemente, están apareciendo tanto los mismos actores, que uno no puede diferenciarlos tanto.
“Es inevitable que se filtren cuestiones de la personalidad en la actuación y en la creación del personaje”.
P- A parte del teatro, ¿tenes alguna otra pasión?
R- Yo creo que nací para esto. La misma pasión no tengo por otra cosa. Ni por un deporte, ni por otra profesión. Me gusta jugar a la pelota, o ir a jugar al tenis, que es un deporte que me encanta.
P- La primera vez que actuaste para público, ¿cómo fue? ¿Qué sensaciones tuviste?
R- Tenía un miedo terrible. Mi primera muestra, ya de grande, después de un año de trabajo, intenso, con una muy buena profesora, Sole Bautista, que trabaja en (Teatro) Zeta y que formó muchos años parte del elenco estable del Teatro Ensamble, con ella aprendí muchísimo, y la primera muestra se basó en improvisación, y ella fue formando la obra improvisando. Fue un estallo. La obra estuvo buenísima, pero claro, hubo nervios, ansiedad, miedos de pisarse uno con el otro. Después cuando empecé a trabajar texto el otro miedo fue a equivocarme de pie, a pisar antes a la otra persona, apurarme a dar repuesta. La primera vez antes de salir al escenario era una experiencia traumática, yo no soy para esto, ¿que hago acá?. Por suerte al público no lo veía, porque la luz me encandilaba, habían venido muchos amigos y familia. Ese miedo está.
Y la primera vez, profesional, digamos de forma paga, fue haciendo una obra para niños, y es muy difícil, aunque es muy lindo el post. Era una función para 300 pibes, en Claypole. ¿Cómo haces para tener a 300 pibes atentos toda la obra?. La obra se llamaba “Cuentos que cuentan cuentos” que había escrito una amiga. La respuesta de los nenes fue muy linda.
P- Hoy por hoy, cuándo te subís al escenario, ¿seguís teniendo las mismas sensaciones que las primeras veces?
R- Siiii… yo siempre digo lo mismo, si vos no sentís, no sé si miedo, pero si no estás nervioso por salir a escena, no lo estás viviendo. Eso es algo que te dicen los profesores siempre, y que después cuándo uno actúa se da cuenta si estás hecho realmente para el teatro o si lo tomas como algo más. Esas sensaciones de nervios están siempre. El teatro es vivencia absoluta.
P- ¿Cuál fue el que más te gustó de tus trabajos?
R- “Cambiando de hábito” fue una de las que más me gustó por el hecho de haberla escrito, ponerle nuestras propias palabras , por el hijo que era, y por el laburo que se dio. Fue una obra distinta en las dos temporadas. Un año fue una y al año siguiente fue otra.
P-¿Qué proyectos tenes para este año?
R- Este año voy a tener mi primera experiencia como docente, que comienza el 4 de Abril de 19 a 21 en Casa Abierta, Pellegrini 156, Lomas de Zamora. Además, estoy estancado en mi segundo unipersonal, estancado con un personaje que no puedo terminar de sacar, que no salió nunca a escena.
En algunas semanas, el 8 de Mayo Francisco Rullo estará en el Teatro Municipal en los “Lunes de humor”, en un show de stand up. “Yo digo que no hago stand up sino que hago monólogos de humor, ya que voy llevando a la gente por un hilo conductor hasta el remate, aunque a veces no hay remate”, cerró.
30-3-17





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